Educación
28 de marzo de 2025 | 12:00¿Cómo sacarles provecho a las reuniones de apoderados?

Por Evelyn Cordero, Doctora en Neurociencia y académica de la Facultad de Educación y Ciencias Sociales de la Universidad Andrés Bello.
Las reuniones de apoderados son un espacio crucial del sistema educativo, donde familias y docentes pueden construir una sólida colaboración para el bienestar de los estudiantes. Sin embargo, recurrentemente estas instancias se reducen a la entrega de información administrativa. Y así pierden su potencial como un espacio de diálogo y compromiso conjunto.
Según la UNICEF (2019), la relación sostenida entre la familia y la escuela favorece el proceso formativo de los alumnos. Cuando los apoderados se involucran en la educación de sus hijos se generan mejores resultados académicos y una mayor motivación por el aprendizaje. En este sentido, el Ministerio de Educación destaca que la familia es un actor insustituible de la comunidad educativa recalcando la importancia de fortalecer las reuniones de apoderados.
En estas reuniones, implementar grupos de discusión o dinámicas de resolución, en vez de exposiciones unidireccionales permiten generar un mayor compromiso de los apoderados. De acuerdo con el Proyecto de Investigación Familiar de Harvard, (2009) fortalecer estos espacios de interacción entre los progenitores y los establecimientos escolares contribuye significativamente al éxito educativo de los estudiantes.
Los apoderados juegan un rol fundamental. Y para optimizar esta participación es fundamental que se preparen antes de cada reunión. Que revisen los informes escolares y reflexionen sobre los desafíos que enfrentan sus hijos. Asimismo, podrían formular preguntas sobre el progreso académico y socioemocional de los alumnos como sugerir temas para futuras reuniones.
Y es que no basta con asistir a una reunión de apoderados, también esto implica conversar con los hijos y aplicar las recomendaciones del colegio en casa.
Tanto docentes como familias tienen el poder de transformar estas reuniones en un motor de cambio para mejorar el desarrollo integral de los estudiantes. La clave está en la planificación, la participación activa y el compromiso sostenido de ambas partes. Como bien plantea el MINEDUC: “La escuela debe promover un clima de colaboración entre los funcionarios del establecimiento educacional, los estudiantes, los padres y apoderados”.